Pues sí, al parecer estan de moda los hoteles decorados por artistas, diseñadores o similares. Hace unos meses hablábamos del Hotel Fox, en Copenhague. Hoy os quiero enseñar otro de similares características, situado en Berlín.
A diferencia del Hotel Fox, que está decorado por varios diseñadores de todo el mundo, el Propeller Island está íntegramente decorado por el artista alemán Lars Stroschen. Pero el Hotel Propeller Island no es un sitio donde dormir, sino una galería de arte con 31 habitaciones llenas de sorpresas y caracterizadas de las formas más locas, con camas volantes, mesas de quirófano y duchas dentro del armario, entre otras extravagancias.
Lo mejor, que los precios no son muy caros (110 € por persona y noche, 125 dos personas, máximo) y tienen acceso a Internet gratuito por WiFi. Parece una buena opción si visitas la capital alemana *^_^*


